Lo que ya no se ve
Hubo un tiempo en que los escaparates competían por nuestra atención. Brillaban, ordenados, ofreciendo promesas de novedad, de deseo, de pertenencia.
Pero el tiempo pasa, la mirada se distrae, y aquello que fue vitrina se convierte en velo. Ahora no muestran productos, sino capas: reflejos que roban fragmentos del mundo, pintura que borra, papeles que tapan, cristales que empañan.
Yo no fotografío lo que hay detrás, sino lo que impide ver. Me interesa ese instante en que el escaparate deja de ser un medio de venta y se vuelve superficie de lo incierto. Un espejo roto de la ciudad. Un cuadro abstracto hecho por el abandono, la lluvia y el reflejo de una farola.
En estos fragmentos encuentro algo que no fue diseñado para ser bello y, sin embargo, lo es. Lo que ya no se ve… es exactamente lo que quiero mirar.